LA SOCIEDAD IDEAL SEGÚN TOMÁS MORO: “UTOPÍA” (LECTURA COMPLEMENTARIA)
A continuación, nos encontramos frente a la gran obra conocida como “Utopía” del autor Tomás Moro, un conocido pensador, teólogo, político, humanista y escritor de origen inglés, nacido en Londres en el año 1478 y condenado a muerte ibidem en el 1535, ello a causa de su magnánimo fervor católico y su oposición a la iglesia anglicana del monarca Enrique VIII, quien le vio como una peligrosa amenaza contra el Estado y su plan religioso personal.
“Muero siendo un buen servidor del rey, pero primero de Dios.” (Tomás Moro)
En su obra se nos dan claras muestras del pensamiento renacentista de la época, todo ello mediante la potente y excepcional exaltación de la figura del hombre instalado en un marco natural lleno de simbolismo, belleza y abundante carga religiosa, tanto a través de la figura misma de Dios como de la naturaleza misma de la isla llamada Utopía, tratándose esta de un lugar idealizado, de carga misteriosa y exótica, que nos presenta la sociedad plena e ideal a la que todo ser humano debe aspirar a alcanzar como objetivo primordial para conseguir orden, estabilidad y concordia en la sociedad humana (siendo en este caso la sociedad ideal según la propia época y pensamiento del siglo XVI y la corriente renacentista tan extendida entonces). No obstante, debemos recalcar que ciertos aspectos de la sociedad utópica que presenta Tomás Moro son más acordes al siglo XVI que a nuestra época, ya que se nos presentan temas como la división entre sexos, un profundo sentimiento religioso, la violencia encubierta e hipócrita, la institución de trabajos forzados e incluso la concepción del trabajo servil, es decir el empleo de siervos como mano de obra.
Esta muestra de la obra literaria del autor ha sido una de gran importancia e influencia a lo largo de los siglos, especialmente mediante el título de la misma, surgiendo a su vez el término de “utopía”, empleado ya no solo a nivel literario, sino incluso en el ámbito social, político o económico entre otros. Justamente este hace referencia a un “plan, proyecto, doctrina o sistema ideales que parecen de muy difícil realización”, o también, se muestra tal como una “representación imaginativa de una sociedad futura de características favorecedoras del bien humano”, mostrando en esencia el objetivo de Tomás Moro con su obra, ilustrarnos en aquello ideal a lo que se debe aspirar mediante esa “utopía” ficticia y tan ansiada por su persona, así como en la actualidad muchos fantasean con obtener su propia utopía personal donde solo reine el bien y la perfección perpetua entre todos los seres que la habitan como un mundo fantástico y sempiterno.
El libro “Utopía” primero, en aquello que respecta a la primera parte, nos sitúa en Flandes, durante un viaje diplomático del propio Tomás Moro mediante encargo del gobierno inglés, en el cual nos cuenta cómo él y su amigo Pedro Gilles conversan con el filosófico Rafael Hitlodeo y este les menciona su viaje a la enigmática isla de Utopía en la que permaneció varios años, más tarde, ya en la segunda parte, procede a hablarles acerca de todo lo que descubrió en aquella isla tan asombrosa fundada por el rey Utopo, en la cual no existía ni la tiranía ni la corrupción, esta se trataba de una república de carácter electivo donde el príncipe ejercía el poder de forma justa y honesta. Los vicios presentes en la sociedad tales como el juego, los excesos o la lujuria no tenían cabida en el territorio, asimilándose en cierto modo a las concepciones modernas de carácter comunista donde la sociedad contribuye al trabajo de forma directa y no existe distinción social alguna o concepto de propiedad privada per se. Incluso se nos muestran otras ideas bastantes progresistas para la época, como la abolición de las penas de muerte con el objeto de sacar provecho de los presos en favor de la comunidad, o la implementación de la libertad de culto donde toda religión es respetada por los ciudadanos y el Estado. También se observa el germen de ideas de carácter obrero tales como la reducción de horas laborales y unas condiciones laborales óptimas a las que todo trabajador opta, siendo en el caso de la isla Utopía las jornadas de seis horas divididas en dos periodos de tiempo con su correspondiente descanso, todo ello mediante una optimización plena del tiempo y de todo aspecto de la vida de los utopianos.
“Que nadie tenga por encima de una determinada extensión de campo y que las riquezas de cada uno tengan un límite prescrito.” (Utopía)
Es obvio, y podemos afirmar sin un mínimo ápice de duda, que esta obra, a pesar de su gran longevidad, sirvió de predecesor para numerosos e importantes movimientos socioculturales, políticos o económicos del siglo XX en especial, teniendo el poder de conmover y movilizar a ingentes masas populares a lo largo del marco universal como un claro estímulo de masas.

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