LA MÁS CRUDA MELANCOLÍA SEGÚN SHAKESPEARE: "HAMLET"
"Ser o no ser, ésa es la cuestión. ¿Qué es más elevado para el espíritu? ¿Sufrir los golpes y los dardos de la insultante fortuna o tomar armas contra un mar de calamidades, y haciéndoles frente para acabar con ellos?" (Hamlet)
A continuación, nos encontramos ante una de las principales y de las más conocidas obras del autor inglés William Shakespeare, la cual, titulada como “Hamlet”, nos relata las vivencias de un melancólico y desgraciado príncipe de Dinamarca llamado Hamlet, quien, a través de la desesperación por la muerte de su querido padre, se ve envuelto en una vorágine eterna por encontrar el consuelo vital a través de la venganza y las tramas para acabar con el auténtico de su padre, su tío Claudio, un usurpador al trono de Dinamarca. Se teoriza sobre el origen de la obra, así como de sus fuentes, tomando el documento UR Hamlet como la fuente de invención de la obra, además de las múltiples versiones que surgieron: Cuarto 1 (malo) en 1603 con 2220 versos; cuarto 2 en los años 1604 y 1605 con 3800 versos; y otro documento conocido como folio 1 del 1623 con los mismos versos que el cuarto 2, menos 230 versos más 80 versos.
Antes que nada, debemos de pararnos a comentar el trabajo de su autor William Shakespeare, nacido aproximadamente en el 1564 en Stratford-upon-Avon, conocido escritor, poeta y dramaturgo inglés, siendo a su vez autor de alrededor de 39 obras de teatro, 154 sonetos y 4 obras líricas. La figura de este autor, incluso después de su muerte en su ciudad natal en 1616 es, a día de hoy, una de las principales muestras de la literatura inglesa y de la literatura universal mediante obras de tan alto calibre como lo son “Romeo y Julieta”, “Hamlet”, “Macbeth”, “El rey Lear” o “El sueño de una noche de verano”, entre otras muchas más. Aunque algunos han llegado a dudar de la propia autoría de las obras, atribuyéndoselas a otros autores como Christopher Marlowe.
En aquello que respecta a la época coetánea del autor, referido al contexto histórico y al cultural, nos situamos a mediados del siglo XVI hasta principios del siglo XVII. Esta época está marcada principalmente por la Reforma anglicana, es decir, la división unilateral del Estado inglés con respecto a la iglesia católica de Roma, surgiendo así la iglesia anglicana mediante el trabajo de Enrique VIII como su fundador y figura principal. Este suceso provocaría una gran enemistad entre el territorio y las demás potencias católicas, gestándose en gran parte un sentimiento claramente afín a lo inglés y a sus expresiones culturales tantos escritas como orales, teniendo todo ello su claro apogeo en la época del denominado como “teatro isabelino” entre los años 1578 y 1642. Durante tal periodo el teatro era la principal y más popular manifestación artística tanto para el pueblo llano como para las clases más acomodadas, e incluso para la propia realeza, quienes quedaban atrapados por la capacidad interpretativa de los actores y el talento de los autores de tragedias, comedias y dramas históricos. En resumen, el ambiente en esta época se ve claramente afectado por numerosos eventos como cambios, crisis y convulsiones políticas, sociales, religiosas, etc. Todo ello lo abarcarán para su propio beneficio los propios creadores teatrales convergiendo sus creaciones bajo el término descrito como “teatro mundi”, es decir, la concepción del mundo y de la naturaleza como la misma escena teatral en la que todo sujeto interpreta un papel preestablecido en la realidad y sociedad presente, formando parte a su vez de un todo físico y natural. Tras ello es como observamos la importante influencia del posterior movimiento artístico conocido como Barroco, constituyendo estas ideas anteriores el germen de dicha etapa de carácter caótico, pesimista y más realista.
Cuando se habla del personaje de Hamlet en la obra, es de suma importancia analizar el perfil psicológico del mismo para, de esta forma, alcanzar a comprender su manera de actuar frente a los acontecimientos que se le van presentando en la tragedia, y así mismo llegar a analizar cómo el resto de los personajes reciben sus acciones, las contextualizan y crean una reciprocidad entre emisor y receptor. Por ejemplo, es clara la manera en que el joven príncipe Hamlet se lamenta y percibe la realidad de un modo un tanto distorsionado, debido a su propio estado anímico sumido en la más profunda y persistente melancolía o “mal de príncipes”, la cual era percibida en la época como una enfermedad a nivel clínico que podía llegar a suponer un potencial peligro para el afectado y su consiguiente entorno personal e interpersonal, siendo esto claro con la manifestación de preocupación de los amigos y allegados de Hamlet, incluso de su madre y el propio tío Claudio, quien lo considera prácticamente una amenaza y una bomba de relojería contra el equilibrio del Estado danés. Con todo ello, el protagonista muestra un visible desequilibrio o desajuste emocional según a lo que entonces refería a los cuatro elementos fundamentales del alma que conformaban la psique humana.
“Lo que yo llevo dentro no se expresa: lo demás es ropaje de la pena”. (Hamlet)
Otro elemento importante que es mostrado en Hamlet es la metateatralidad, es decir, la visión del teatro como espejo de la naturaleza misma, ello mediante las innumerables referencias al arte teatral, especialmente al teatro isabelino. Se emplea con frecuencia la teatralización de las actitudes de los distintos personajes como método de fingimiento, como en el caso del personaje de Claudio. El sistema de actuación de los personajes implicados sirve como un eficaz instrumento de transmisión del mensaje a nivel dramático, mostrado mediante algunos discursos como el soliloquio sobre Hécuba o el consejo a los cómicos. Incluso podemos llegar a la propia esencia de una persona con una revelación de la verdad misma, definida como anagnórisis, ya que el teatro supone un útil de percepción de toda la realidad existente tanto a nivel humano como natural. Además, como toda tragedia isabelina que se precie, siempre tiende a dar voz a las emociones más desgarradoras y pensamientos más oscuros del suso dicho, quien solo conoce la muerte misma como solución, ya sea en el sentido vengativo como tal mediante el asesinato de su tío Claudio o por la vía del sufrimiento de uno mismo a través del suicidio como cura de aquel dolor y melancolía.
“La locura acierta a veces cuando el juicio y la cordura no dan fruto.” (Polonio)
Sin duda, la muerte y la angustia por la pérdida son los principales temas a tratar en la obra de Hamlet, a parte de la propia venganza como fin mismo, desencadenando todo ello la desgracia y fatalidad de sus personajes, desde el propio antiguo rey de Dinamarca Hamlet, hasta Polonio, Ofelia, Laertes, el tío Claudio y la reina Gertrudis junto al príncipe vengador Hamlet, permaneciendo únicamente el personaje Horacio, leal confidente de Hamlet, quien contemplaría la barbarie y maremágnum de sucesos entre los implicados en un clima crítico para las personalidades y el gobierno mismo, tras lo que contaría a los sujetos venideros sobre la terrible tragedia del gran príncipe Hamlet.
"Hay algo podrido en el estado de Dinamarca". (Horacio)

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